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Jacquemus sueña con un verano de minivestidos y pamelas en la Costa Azul

Simon Porte Jacquemus nació en 1990 (tienen permiso para sentirse viejos) y se crió en el sur de Francia “siempre descalzo, rodeado de un ambiente campesino. Girasoles, tierra, soledad, caballos y burros – elementos que aún marcan su trabajo”, como escribe Leendert Sonnevelt en Glamcult. Desde chico comenzó a hacer prendas (la primera fue una pollera hecha con cortinas para su madre) y se inició en la moda de forma autodidacta. Esa relación tan temprana y genuina con el oficio aún se nota en sus colecciones, que parecen rozar la inocencia.

Es que la estética de Jacquemus está muy relacionada a su infancia y a ese recuerdo de la campiña francesa. “No soy una persona nocturna. No me gusta centrarme en cosas como las drogas o el sexo. Amo el sol, a mis padres, la naturaleza, la familia… las cosas que me gustan son pequeñas”, explica. Los proyectos de arte para la escuela, jugar a disfrazarse, la ropa de su madre, todo se transforma así en siluetas, colores o texturas.

A los 18 años viajó a París y estudió durante tres meses en una escuela de diseño. Luego, su madre murió. “Fue un gran shock. Fue -es- el shock de mi vida. Me dije, Simon, no desperdicies el tiempo. Me obsesioné con el tiempo, con hacer todo lo que puedo hoy. Decidí lanzar mi marca en 2009 y nombrarla Jacquemus, en honor a mi madre”, contó el diseñador a The Cut. Así se convirtió en uno de los diseñadores más jóvenes en Paris Fashion Week, con presentaciones artísticas, surreales y hasta pretenciosas. Pero, más allá de la puesta en escena, sus prendas tenían -tienen- algo especial que convenció a gigantes del retail como SelfridgesNordstrom y Net-a-porter para que le den un espacio en su tienda.
Siendo un outsider autodidacta, su entrada en el círculo de la moda parisino no fue sencilla. A través de happenings callejeros y vistiendo a sus amigos logró generar el buzz alrededor de su nombre. Aún así, al principio lo acusaban de que sus prendas estaban mal construidas, de amateur e incluso de que intentaba hacer lo mismo que Comme des Garçons (donde trabajó en la parte de ventas) y Maison Margiela. “Mucha gente aún cree que Jacquemus es un chiste. Que no es seria porque yo no soy tan serio”, dijo a Business of Fashion.

Hoy en día, sin embargo, el nivel de sus colecciones ha crecido y cada vez se vuelve más interesante, dando en el clavo al encontrar un equilibrio entre lo artístico y lo comercial. No en vano tiene fanáticas del nivel de Solange y Rihanna, y ganancias proyectadas para este año de unos 6 millones de dólares.

Si hay alguien que destile sensualidad y ‘glamour’ en la pasarela parisina es él. Su colección se inspira en un fotografía del pasado de su madre.

 

Via MiradaCouture.com

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